miércoles, 11 de enero de 2012

Participaciones Preferentes


Participaciones Preferentes


Todos recordamos los buenos momentos en la banca estatal, en la economía estatal. Todos recordamos los buenos tiempos dónde todo se vendía a cualquier precio y sin evaluar riesgos con el argumento, excusa, de que estamos en crecimiento. Cómo que estábamos en crecimientomañana”, futuro, todo tendrá un precio mayor al actual. Entonces, no importa los riesgos porqué a la práctica pues uno se lo vende y encima habrá ganado dinero. La famosa letra pequeña que... “esto es imposible que pase, somos banco x...”, siempre y cuando uno se hubiese dado cuenta de la existencia de ésta letra pequeña.

En ese momento surgió un fantástico producto bancario, las Participaciones Preferentes. Las Participaciones Preferentes son un producto financiero que tiene forma de depósito y comportamiento de acción. 

Podemos resumir las características de la Participación Preferente en:

  • Tiene forma de depósito, algunas con vencimiento perpétuo, esto es, tengo una vaca que me da 3 litros de leche y no tiene caducidad. 
  • Tiene comportamiento de acción, esto es, soy de los últimos en cobrar la rentabilidad prometida, sólo las acciones van detrás mío. 
  • Son recomprables por la entidad emisora a precio de cotización


Recordemos que ser accionista quiere decir que uno es copropietario de la empresa en la que ha invertido. Si la empresa gana uno cobra su dividendo de beneficios y sus acciones aumentan de valor, si la empresa pierde, uno no cobra dividendo y el valor de la acción se deprecia. 

Las participaciones preferentes surgieron de la necesidad de incrementar el pasivo bancario, incrementar la cantidad de dinero que un banco tiene disponible para hacer su negocio, compra/venta de dinero en forma de préstamos. Se empezaron a vender participaciones preferentes al mercado minorista, la gente. El argumento de venta era claro: rendimientos superiores a un depósito y, en caso de querer reembolso del capital, recompra por parte de la entidad a precio de cotización del producto. Siempre y cuando hubiera comprador. No tenía que haber ningún problema puesto que mañana seremos más ricos que hoy y si uno no compra  pierde mucho dinero. 

La clave para entender el problema de las Participaciones Preferentes es el argumento de venta. Se vendían como si fueran depósitos con un mayor rendimiento y compromiso de recompra. O se ridiculizaba el riesgo asumido o, directamente, no se mencionaba, estando éste en la letra pequeña del contato. Dicho en otras palabras: tenemos un cliente que cree haber comprado un depósito “mejor” cuando lo que ha comprado es una casi acción en último lugar de cobro de deuda, último lugar de órden de prelación en la renta fija.

Hasta éste punto el riesgo estaba “controlado”. Llega 2008 y estalla la burbuja inmobiliaria. El precio de la vivienda cae (1). Al caer el precio de la vivienda el pasivo de las entidades financieras baja poniendo dichas entidades en riesgo de quiebra Éste es el punto dónde los estados rescatan la banca, con capital público y se formula la nueva regulación de Basilea III

La regulación Basilea III obliga a aumentar el coeficiente de caja (2) bancario y no computa la Participación Preferente para el aumento de éste. La normativa está obligando el incrementó del pasivo disponible en caja del 2% al 9%.  La consecuencia de ésta normativa es que el banco tiene que ahorrar para cubrir sus pérdidas de la burbuja y ahorrar, todavía más, para cumplir con el criterio de solvencia (3).
Desconozco qué quiere decir un 7% respecto el volumen de una entidad tipo Santander o Caixa Banc... pero debe ser mucho dinero.

Con las nuevas urgencias las entidades incrementaron tasas de mantenimiento de cuentas, de tarjetas, secaron el crédito, incrementaron el rendimiento de depósitos (para tener más dinero que la competencia, la pasada Guerra del Pasivo) y siguieron vendiendo Participaciones Preferentes ahora ya con objetivos plenamente claros y definidos. Captar capital cómo sea con el objetivo de sobrevivir.

Recordemos el inicio del artículo, las Participaciones Preferentes son, como se ha dicho anteriormente, un depósito con comportamiento de acción y valoración a precio de cotización. Dicho producto, está sobrevalorado y acumulaba pérdidas en cotización del mismo. En base a ésta realidad, con ésta perspectiva actual y futura, la CNMV, Comisión Nacional del Mercado de Valores, ha obligado a las entidades a informar, de forma transparente, a todos sus clientes con respecto a las Participaciones Preferentes contratadas. Se ha bloqueado el mercado de preferentes a nivel de entidad y las distintas entidades formulan ofertas de canje. 

Las ofertas de canje han consistido en desde canje directo por acciones por valor de la participación preferente hasta una mezcla de Deuda Subordinada y Bonos convertibles (en acciones).

La indignación no ha tardado a hervir puesto que el cliente se encuentra que su “super” depósito es en realidad

  • Un producto que cotiza a un precio menor
  • Puede que no cobre el cupón ofertado, puesto que el cupón de la preferente depende del beneficio del subyacente, de la empresa
  • Acciones de la empresa subyacente, total o en parte.(4)


Resumiendo, en mi opinión las Participaciones Preferentes fueron un invento del sector financiero Español. Es una mezcla de depósito y acción. El hecho de ser un “invento” con intención de difuminar la percepción del riesgo desde el punto de vista del cliente y la venta indiscriminada a la población, con o sin mala fe por parte de la red comercial, ha causado una pérdida de confianza de la población hacia el sector financiero. 
Esto ha causado que una gran parte de cliente que ha confiado su ahorro en un plazo fijo ahora se encuentre con un producto cuyo valor depende de su cotización.

Partiendo de la base que todo el mundo es responsable último de lo que firma, es evidente la difuminación, voluntaria o involuntaria, del riesgo inherente al la Participación Preferente. Si actualmente teníamos indignación por las ayudas recibidas por parte de los bancos ahora también tenemos nula confianza.

Finalmente, por último, hacer notar la poca precaución contra el riesgo en etapas de crecimiento inherentes a la condición humana. Tanto clientes como banqueros somos personas y, como he dicho al principio de éste párrafo, todo el mundo es responsable último de sus actos.

1 El precio de la vivienda cae de forma controlada. Puesto que las entidades bancarias se quedan con la vivienda cómo garantía del préstamo concedido nos encontramos con que las entidades financieras controlan la oferta y demanda del mercado inmobiliario. Tienen las viviendas y conceden los préstamos. Eso es mucho poder para una entidad cuya naturaleza es ganar dinero asumiendo riesgo. Dónde estaba el ojo regulador que todo lo ve llamado Banco de España?
2 El coeficiente de caja consiste en la proporción de dinero en líquido, en efectivo para entendernos, que el banco tiene que tener disponilbe para hacer frente a su negocio diario. Dar préstamos, reembolsar liquidez al cliente...
3 Esto es lo que ha provocado la no concesión de crédito a la economía real, que el crédito se haya secado. Recordemos que el crédito financiero es la “gasolina” de la economía real.
4 La diferencia entre acción y bono radica en el riesgo que el cliente asume. El bono tiene rendimiento y vencimiento definido. La acción varia en cupón y en precio asumiendo el riesgo de correspondiente a la empresa adquirida






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